En Waxahachie, Texas, una nueva tragedia familiar estremeció a la comunidad cuando Colleen Nichole Lemmon, de 42 años, fue acusada de asesinato capital por haber terminado con la vida de sus dos hijos en su hogar.
La Oficina del Alguacil del Condado de Ellis acudió a un llamado de emergencia la madrugada del jueves y encontró a Lemmon con heridas autoinfligidas en las muñecas y cubierta de sangre, junto a un arma de fuego.
En el lugar, las autoridades localizaron sin vida a Christopher Scott Pitre, de 21 años, afectado por múltiples disparos. Su hermano menor, de 15 años, recientemente cumplido, fue trasladado en estado crítico a un hospital, donde también falleció posteriormente.
Según la declaración jurada, Lemmon admitió ante los oficiales haber disparado a sus hijos y posteriormente haberse lesionado, aunque sus heridas no ponen en peligro su vida.
Actualmente, la mujer está bajo custodia policial con una fianza fijada en 2.5 millones de dólares tras recibir atención médica en un hospital local. Vecinos y miembros de la comunidad han expresado su profundo dolor por el incidente, mientras el padre de los jóvenes, Scott Pitre, ha pedido justicia para sus hijos.
Este suceso vuelve a centrar la atención en la preocupante frecuencia de episodios violentos dentro del ámbito familiar en Estados Unidos, recordando especialmente casos similares como el de Lindsay Clancy, quien mató a sus tres hijos menores.
