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Crisis del diésel en Europa alcanza niveles históricos por conflictos y limitaciones en el suministro

El mercado europeo del diésel enfrenta una situación de alta tensión debido a un aumento acelerado en los precios del combustible, que han alcanzado cifras récord en varios países. Esta situación se ha visto agravada por conflictos bélicos, interrupciones en el suministro y decisiones políticas que podrían extender la presión sobre consumidores y empresas.

En el Reino Unido, el precio del diésel alcanzó el lunes 28 de septiembre los 199,18 peniques (2,64 dólares) por litro, superando el récord anterior registrado en 2022. Según el último informe semanal de la Comisión Europea, el precio promedio minorista del diésel llegó a 2,23 euros por litro, mostrando el impacto directo de las tensiones geopolíticas y la crisis en la cadena de suministro.

Asimismo, los precios mayoristas también alcanzaron máximos históricos, llegando a 1.642,25 dólares por tonelada métrica para el diésel ultra bajo en azufre entregado en el noroeste de Europa el 15 de septiembre, según registros de S&P Global Energy. Esta cifra representa el valor más alto documentado desde que se inició esta evaluación en 2007.

El auge en el costo no solo responde al encarecimiento del petróleo crudo, sino a la limitada capacidad mundial para refinarlo y transformar el crudo en diésel y otros productos refinados. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) destaca que el precio de los refinados ha crecido más que el del petróleo, con márgenes récord en las refinerías del Atlántico.

Un factor decisivo es la reducción cercana al 60% en las exportaciones de productos refinados y gas licuado de petróleo desde los países del Golfo, vinculada a la guerra entre Estados Unidos e Irán y las restricciones en el estrecho de Ormuz. Además, el diésel depende de una compleja cadena internacional que incluye refinerías activas, capacidad de conversión, almacenamiento y rutas marítimas abiertas, lo que amplifica el impacto ante cualquier interrupción.

También inciden los ataques ucranianos contra refinerías rusas, dirigidos a infraestructuras energéticas y de transporte, a pesar de llamamientos, incluso desde Estados Unidos, para que cesen. Estos hechos dañan la capacidad de refinación en Rusia, uno de los principales proveedores mundiales, sumando presión al mercado global de diésel.

Para Europa, la situación resulta especialmente delicada debido a su alta dependencia del diésel para el transporte de mercancías, la agricultura y la industria, además de la necesidad de importar este combustible. El aumento en los costos impacta directamente en los precios de alimentos, productos industriales y servicios.

Otra variable importante es la política estadounidense. En 2026, Estados Unidos incrementó sus exportaciones de diésel a Europa, alcanzando alrededor de 360.000 barriles diarios en el tercer trimestre, frente a 250.000 antes del conflicto en Ucrania. Sin embargo, recientes comentarios del presidente Donald Trump sobre una posible prohibición a las exportaciones estadounidenses han generado inquietud mundial.

La medida tendría como objetivo mejorar la oferta doméstica y reducir precios en EE.UU., donde el diésel supera los 6,50 dólares por galón. No obstante, podría restringir un abastecimiento clave para el mercado internacional, ya afectado por la limitación de suministros desde Rusia y Oriente Medio. Análisis recientes indican que una prohibición prolongada podría elevar los precios mayoristas en Europa en casi 2% semanalmente.

Expertos como Benedict George, de Argus Media, señalan que cualquier restricción estadounidense a las exportaciones probablemente impulsaría los precios del diésel en Europa a niveles sin precedentes, considerando que EE.UU. ha aportado aproximadamente la mitad de las importaciones europeas en los últimos meses.

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